5 de mayo de 2011

Conversación entre Athal, de Utha, y el Rey Boabdin Segundo

Os presento un fragmento del relato llamado El Palacio de las Cigüeñas, una de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, que estoy escribiendo ahora. Espero pronto poder enseñárosla acabada!!
Este trocito es cuando Athal, Señor de la Marca de Utha, está hablando con Boabdin Segundo, Rey de Arkara, uno de los Cinco Reinos Bereberes.
El elfo ha llegado aquellas costas de Ülathar, donde habitan los bereberes, con la intención de abrir una nueva ruta comercial, y aprender de aquellos hombres que habitan el desierto...


Enlaces de apoyo:
Plano del Nuevo Continente de Ülathar
Plano del Mundo tras el Gran Caclismo (durante la Edad de los Hombres)
Atlas Histórico


(...)

- Es grandioso saber que tus antepasados lograron cruzar Los Desiertos de Arena, y alcanzar esta región de Ülathar... Debió ser una verdadera odisea... Me pregunto por qué lo harían, qué los movería a separarse del pueblo arabi, y alejarse tanto de sus tierras...

- ¿Ülathar, dices?- Le interrumpió el Rey.

- El Continente Nuevo de Ülathar, que pisamos ahora mismo. Así es como lo llamaron mis padres, cuando surgiera de las profundidades del Gran Océano, tras el Gran Cataclismo.

- ¿Cómo dices?- Preguntó el hombre al elfo, realmente sin comprender.- Esta tierra siempre ha estado aquí. Mucho antes de que mis antepasados la pisaran.

Athal sonrió, comprendiendo lo duro que debía ser para un hombre entender aquello.- Los hombres y los elfos somos muy diferentes.- Le dijo a Boabdin mirándole a los ojos.- Vosotros alcanzáis a vivir... ¿Cuánto? Los más viejos pueden morir a los sesenta años... Pero los elfos, a diferencia de los hombres, no morimos de viejos... Yo nací después del Gran Cataclismo, cuando el Mundo ya había cambiado.- Athal se entristeció.- Cuentan que el Mundo era muy diferente a como es ahora, cuando los hombres vivíais en grupos muy reducidos, y los elfos colonizaron todas las costas de todos los continentes. Pero por aquel entonces, estas tierras no existían. Aquí donde nos encontramos, no había más que océano...- El elfo calló un segundo, esperando a que el Rey digiriera aquello.- Pero ocurrió entonces el Gran Cataclismo, que lo cambió todo. Al sur del Viejo Mundo emergió todo un continente, de unas proporciones inmensas, y en su centro, se elevó hasta formar el monte más alto del mundo: un enorme volcán. Estamos pisándolo ahora.

- Pero... Tales sucesos... Jamás se supo de ellos. ¿Por qué?- Quiso saber Boabdin Segundo.

- Como te decía, los hombres no vivís mucho tiempo, vuestras generaciones se suceden a gran velocidad, y por ello concebís el tiempo de otra forma, más limitada... Cuando sucedió esto, los arabis, tu pueblo, habitaban las Selvas de Furia, que se extendían a lo largo de todo lo que hoy comprenden los Desiertos de Ceniza. Tu pueblo aun era joven, y por aquel entonces los relatos pasaban de padre a hijo, se exageraban, se hacían leyendas, o se olvidaban... Ha pasado muchísimo tiempo desde aquello, es probable que el relato de lo sucedido no os llegara.

- ¿Pero cómo es posible?- El Rey Boabdin estaba completamente atónito. No sabía si creer aquello, pero tampoco sabía por qué no creerlo. Era perfectamente posible.

- El por qué del Gran Cataclismo es largo de contar. Pero tras las erupciones volcánicas, las Selvas de Furia ardieron hasta reducirse a los Desiertos de Ceniza, en que siempre vivió tu pueblo.

- No puede ser...- Dijo simplemente el Rey.- ¿Y el volcán?

El elfo sonrió otra vez.- Se halla muy al sur de estas tierras, más allá del desierto. En el corazón de este continente, entre altas montañas, surge imponente el Gran Volcán, que alcanza una altura impresionante. Y en lo alto, en su cráter, vive Mëryl, el Dragón Dorado.- Athal le tomó por el hombro.- Yo tampoco lo he visto, pero créeme que existe...

 (...)



Extraído de El Palacio de las Cigüeñas
Crónicas de la Guerra de los Mil Años
Memorias Olvidadas
Darka Treake

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